Hola a todos!
Igual que en todo el mundo la actualidad aquí ha estado marcada por el atentado en el World Trade Center. Aquí la cosa se ve con cierto histerismo creo yo, al borde de la III Guerra Mundial. Incluso desde BCN me han preguntado si me quiero volver hasta que la cosa se tranquilice un poco. Yo creo que son bastante exagerados.
Y es que la semana ya se veía que iba de catástrofes. Al principio pasamos un tifón... Que queréis que os diga... llovió muy fuerte, vale. Pero no vi ningún árbol arrancado por el viento ni nada de eso. Claro que a lo mejor eso es en los huracanes... no sé... La cuestión es que leyendo el periódico me enteré que murieron 10 personas en Tokyo. Yo apenas puedo creérmelo. Serian enfermos del corazón y con algún susto de algún trueno, tal vez... Y, para rematar la semana, esta noche ha habido un terremoto. No ha sido muy fuerte, pero al estar en el piso 36 se ha notado más. La verdad es que es una sensación muy rara y "acojona" un poco ver que todo se mueve (y más habiendo visto las imágenes del WTC derrumbándose). La experiencia ya la he vivido... y si no vuelvo a vivirla tampoco pasa nada.
El otro día fui a un restaurante español. Era gracioso. Con su bandera española a la entrada (con el águila imperial, eso si). Su guitarrista flamenco con greñas (japonés él). Sus bailaoras con volantes y su maitre con bigote. Todos japoneses. La verdad es que se agradece comer cosas que sabes lo que son y tener la sensación de estar un poco como en casa (aunque luego lo he pensado y esta es la segunda vez que veo un espectáculo flamenco en mi vida). Cuando dije que era español me trajeron a un camarero que sabia hablar castellano. Claro que, al repasar los postres decía señalando los pasteles: "Tiene sombrero de chocolate, de bizcocho con ...". Y yo: "No es sombrero. Se dice pastel". Pero como no me entendía, y para no desilusionarlo, al final comí de postre un sombrero de trufa para chuparse los dedos.
Este fin de semana fui a ver templos con gente de la empresa. Purifiqué mi alma con incienso, mi cuerpo con agua santa y tiré monedas al pozo de la suerte. Pero no sirvió de nada ya que cuando saque un papelito con mi futuro se ve que era realmente horroroso. El peor de todos. Pues vaya! Estuve por volver al pozo ese de la suerte y coger mis 10 yenes... vaya timo de pozo!. Pero me dijeron que no se podía. Que esto del pozo de los deseos no es como el Corte Inglés que si no estás satisfecho te devuelven el dinero. Por la tarde visité el museo de la ciudad: "Y aquí una reproducción de Tokyo en el año 657". "Y aquí una reproducción de Tokyo en el año 675". "Y aquí una del 698". Todo eran reproducciones en miniatura! Eran chulas, pero cuando llevabas 2 horas y estabas por el 1300 cansaba un poco. Además luego daba mucha pena, ya que cuando llegaba la II Guerra Mundial te decían que todo quedo destruido (todos lo monumentos de Tokyo son reproducciones del original). Era como si te matasen a un hijo... lo habías visto crecer desde pequeñito día a día. Al salir pasamos por el estadio de sumo y coincidió que salía un luchador. Conclusión: ya tengo una foto con un luchador de sumo. Es como cuatro veces yo!. Realmente esta gente son ídolos aquí. En la parte delantera del estadio había más de 500 personas esperando para hacerse una foto (yo, por pura casualidad, había ido por la parte de detrás). Es digno de ver el ídolo del país. Es como una mezcla de Dueñas (el jugador de basket) y Godzilla. Y el tío tiene una cara de no haber cagao que tira patrás... pero no seré yo el que se lo diga.
El trabajo sigue más o menos igual. Uno de los espectáculos más impresionantes que veo cada día es a las 9.00h en el metro. Hay miles y miles de personas en cada estación. No hablan. Todos andan al mismo paso acompasadamente(no les queda otro remedio) y, lo que más me sorprende, mirando al suelo. Es como "Metrópolis" de Fritz Lang! (iba a decir como "La invasión de los ultracuerpos", pero ya sería pasarse). Además contrasta la música de las puertas del metro. Aquí no suena el típico pitido avisando que las puertas se van a cerrar. Aquí nada más que se abren suena una musiquita muy alegre y cuando acaba se cierran (seria una versión del juego de las sillas). También choca mucho el primer día cuando, estando en el trabajo, son las 3. Suena un gong y una voz de niña a grito pelao dice "Llego el momento del ejercicio!". Automáticamente la mayor parte se ponen de pie y van siguiendo los ejercicios que les dice la niña. Pero tendríais que escuchar la música... es como la canción del numero 5 de Barrio Sésamo. Y todos los hombres de 50 años pegando saltitos por allí... la verdad es que el primer día has de hacer verdaderos esfuerzos para no reírte... o por lo menos que no te vean.
Un saludo!
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